sábado, 16 de agosto de 2025


A la voz sin canto que cuida 
y lo sabe que tiene la llave 
de la situación, la canción 
seguía con alevosía a injuriar.
En alto la escala recrea como 
la marea de sirena y llanto.
Cartón poesía, lotería y alas.
Y salas de fiesta para amansar las bestias.

La voz fue somera y entera su calma,
que sirve en la capa como cata alta,
que salta en las notas y aquello que brota
es el sentimiento. Lamento inducido.

Es pura y fue casta, su timbre de escarcha
engancha el ensueño, trinos boreales,
coros celestiales cantando al demonio.
Al servir los ojos, al antojo jura 
que en la mira pura todo son tinieblas, 
y tiembla la sombra.

Al ser que lo siente de puro asentir,
descifrar el mundo cómo enamorarse,
y morar de amor como flor de toma
que sirve en lo vano, toda su belleza,
alteza en el sueño de su amor rendido,
colección de ruidos declarando en pecho.

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