Clandestino
Con aires y elegancias subrepticias,
de ver en las delicias desatino.
Y aquella enormidad de ser pequeño,
aquello que el lugar lo santifica
y aplica la razón desmesurada.
A un lado de la escuela se escuchaba,
llamaba la maestra a su silencio,
que tenga la libranza el sentimiento
de que cada momento es el mejor.
Y en vez de aventurarse en el deseo,
al ver el desenfreno de su ser,
el leve parecer de lo que siente,
e intente refrenar su fantasía,
de todo lo que hacía en su deseo.
Como aquel anhelo ensordecedor
que pinta con primores subyugados
de todo lo enfrentado con el día
y hacer que lo vivía para olvidar
que puede remendar con poesía.
Círculo erudito sin el cuento de aquel mundo de encuentros inauditos.
Y guiño del cariño retocado de ver que ha maquillado con amor. Vendrán a ti como al corazón de las moscas. No era el señor de las bocas, de botas azules. Y en aquella roca se coloca ella, y él que la degüella, la toma en la sangre.
Susurros de un destino entrelazado, en sombras de un amor que nunca muere. La luna observa el acto consumado, y el eco de sus voces se prefiere.
Intente recordar cómo se siente y siente recordar cómo se ha estado en todo lo logrado y referente, y un largo suministro de razón que tenga la invención de los poetas.
En la memoria, el eco de un suspiro, la huella de un amor que no se olvida. La pluma del poeta, fiel testigo, de sueños y de vidas compartidas.
Sí ves que el sentimiento es resistir y tienes que vivirte lamentando de lo que fue pasando sin hacer que quieres devolver los sentimientos. Hoy siento en el aliento estremecer.
El tiempo, con su manto silencioso, nos lleva por caminos sin retorno. Y en cada paso, un eco doloroso, de aquello que perdimos en el torno.
Pero en la bruma surge la esperanza, de hallar en la poesía un nuevo día.
Que el verso sea la luz que nos alcanza, y el alma encuentre paz en su armonía.
Al verso que es dolor intencionado, al terso en su esplendor ilusionado que calca en el resguardo una caricia que aquello es la delicia del placer.
Y puedo promover como me siento si intento replicarme como fue.
Que no sepan decir cómo se sienten si intentan reprimir en la mirada la falsa sensación de lo que mira que tiene la ilusión de verlo dentro en el frío lamento al corazón.
Y en ese silencio, un grito ahogado, que busca en la penumbra su razón. El alma, en su dolor, se ve atrapado, y el corazón, en sombras, su prisión.
Pero en la oscuridad surge la llama, de un verso que ilumina la verdad. Que el sentimiento, libre, se proclama, y encuentra en la poesía su piedad.
Un señor soñaba que abría un abismo y en el espejismo a un niño vivía que le parecía compartir los sueños.
Dame una razón y en el corazón le mostró un te quiero.
De ser la cofradía el desespero de todo lo que quiero promover que es todo padecer de sufrimiento de todo lo que siento por prohibido que viene renacido a aparecer que viene a protegerte del misterio de aquel vacío y cierta redondez de lo que fue niñez de aquellos gestos.
De gestas y de anhelos enhebrados entre los cuerpos claros en la acción, en la suposición de su supuesto de todo lo que opuesto de sufrir te quiera maldecir sus bendiciones.
De frente a un cementerio todo tú y yo como aliciente de enfrentarlo así que lo resguardo de creer que alguna vez supieras que te quiero. Losas, los celos, las cosas, las casas celosas.
Sal oxigenada que nadaba en flan, como pan de carne, en la maraña de recuerdos y olvidos, donde el amor y el dolor se entrelazan, y el alma busca en vano sus latidos.
Que cada palabra sea un refugio, de aquello que en el corazón se esconde. Y en cada estrofa, un mundo tan prolijo, donde el amor y el dolor responden.
Al llanto con encanto en la tristeza, la pieza que le borda la esperanza, que lanza para matar con la mirada la suerte rematada de los miedos.
Que viene a recorrer sus sugerencias de ver que la turgencia solivianta de ver como le implanta todo el ser de lo que se abandona en el amor. Y ahora llega clara la postura que jura conjurar su sentimiento.
De lo que es memorable recordar poderte regalar cada palabra el habla del recuerdo del profeta que lejos del poeta no se nace. Clandestino
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