Ruego y existencia, la clarividencia de asumir el fuego para ver que llama, la perla de cama, la escama de nácar por sacar del cuerpo. En aquel desierto para la locura, quién lo va a curar para amar su gracia cuando la desgracia es la humanidad.
Perla de alegría. Con alegorías hacer que se ría para poderlo amar. Sal de lo llorado, especiar el llanto, y fruto el cristal que al romper se afila. Canto de lo oscuro, juro porfiar suponer un ruego, de un juego en la voz que al sonar se pose, y espose la lengua.
El verbo robado comprendido en lengua.
A su gusto y peso, el beso de Judas.