Palco de la fe a la vez locura,
que estremece cruda, toda una alabanza
de danza furiosa se ve que la acosa
la escoja y la viola y la deja sola
a cuidar sus crías, así lo crecido
él volverá a su lado para desdeñarlo
y hacer nuevos nidos.
Alambre y frontera, de la eternidad. La deidad no llora por eso elabora, el dolor malsano. Ese mal humano que contagia tantos y convierte ...
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