él miró un momento con ojos de escombro.
Nada puede hacer sino certificar su destino
y en un alto del camino se entrega por última vez.
El llorar curioso de apropiado llanto
de quejido propio de lo que ha quebrado
de gritar profundo en un eco usado.
Ruego y existencia, la clarividencia de asumir el fuego para ver que llama, la perla de cama, la escama de nácar por sacar del cuerpo. En ...
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