él miró un momento con ojos de escombro.
Nada puede hacer sino certificar su destino
y en un alto del camino se entrega por última vez.
El llorar curioso de apropiado llanto
de quejido propio de lo que ha quebrado
de gritar profundo en un eco usado.
Y en la talla fija su tacto risueño que pone el empeño; de amar en el todo. Y en el lodo barro, de carne de extraño de extrañarlo todo. Y e...
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