La noche sin runa sin luna de casta la pasta del cielo a su velo negro.
El sé lo del sueño
al suelo el castigo
que sea el abrigo
del hombre sin dueño.
Pastoral del sueño
dueños de las reses
de interés contado
de cantar de ovejas
la voz cose el sueño
y algunos son lobos
otros son en cuevas
vaya a donde vaya
corazón domado
de interés en carne.
Sangre del diablo, hablo de amoral.
Destaca esta tumba, esta estaca es tuya.
En salmo y sermón la oración vacía desafía a dios, un adiós eterno. E intemporal como su basura. Factura en pomadas, las hadas de ensueños, sus suelos terribles cubiertos de sangre, descarnados huesos, secos para pose de la inspiración, su piel la maldita.
La carta espacial que te escribe alguien. Que vuela por la noche a tu cabeza y empieza a dibujar en el espacio, topacios con las luces de sus vetas de luz ultravioleta de la mina que solo se imagina entre las sombras que obra sin la voz de la garganta. Tragos de agujeros.
En su torreón un cielo cristal al filo fatal su especial de tajos. Castillos sin dueño mundos de pasillos. Vigilar los sueños ver los imposibles y hacer lo sensible a la realidad.
Tocata y retiro de activo en la sangre legar su pH de base alcalina, la cal blanquecina cubriendo los huesos, en cientos de fosas,sus cosas pasadas al presente pesan, y pasan al tiro para su defensa, piensa luego mata, mata de suspiros del dolor de muerte.
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