Servido en el viento cuento con tu aliento
como el alimento de nutrir al beso.
Y el pero es vivir que morir espero.
Reducir el cuento que como me siento,
es yacer tendido, encendido dentro.
Y en labios de fresa se seca la miel
que en la piel es sangre y el la vena riego.
Y obliga a la piel a cobrar sentido,
todo lo sufrido que el amor es ciego,
encargo al dolor con su hedor lo nombra
luego se hace sombra de asombro y olvido.
Redivivo y sabio, como un astrolabio
a un cielo de besos. Alcanzar la estrella,
como no estrellarse ni fundirse a ella.
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