El sitio de los cuentos infantiles, del amor por el libro que los cuenta, así como lo asienta en fantasía, de ver que la alegría no es mentira. Que lo que desafía es la maldad, que a veces con la edad no se supera de todo lo que espera de la magia.
Asciende la inteligencia artificial y baja en lo mortal de su enseñanza. Acaso la balanza no es igual de usuario de este mal de las pantallas. De la inactividad de la razón que pone su función en una cuerda y de lo que se acuerda es la soga. ¿Acaso va a jugar con lo que sientes?
Y cree que lo que imperia es su mal que trata a cada igual como enemigo que pone de testigo la traición como la tradición de su querer, volver de entre los muertos para matar. Atar o deshacerse de los nudos.
La lira no delira cuando llora ni aquello que deflora es adorable. ¿Acaso va a jugar con lo que sientes? Y siembre con la fiebre del deber que olvida que el querer es el amor. La mira de la flor y su belleza.
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