miércoles, 30 de octubre de 2024

9. Mirar la cerradura para abrir a los ojos como una llave

 


Nana del martirio de la última cama. Maricruz, sin sueño, devuelta a la luz. María sin cruz a la luz herida. Estigma de clavo. Clávale a Jesús. Tu canto de alarma. Al eco y rocío. Hacía la hueca. Rueca de fortuna. La luna de hilos. Para coser de plata. Su rezar en crudo. 9

Maricruz Primero, al vuelo inocente, antes de lo virgen que rige en la carne. Conjurar deseoso, jurar amor, por su juramento. Clávale a Jesús, su clavo de miedo, de placer y estigma. Maricruz ha vuelo. Le ha revuelto la sopa. Capa a capa como copa dada al todo. Gas de luces. Fu

Gasto del amor le cobró en calvarios le obligo al rosario de su sacramento. Lo siento María, la vida es así como un colibrí de encantar leones. María ha devuelto su grumo de magro. Catarro en una ópera, y el virus de su belleza. Vacuna y equina caminando loca. Como vieja cabra.

Hasta aquí la cruz de solo María, como clavaría entre la espesura por su pura reza y depurar perdidos. Sorprendida en cama, llama al ataúd su cara de muerta. La puerta, portal por tal de dos cosas, osas para ver en su lagrimares. Y a Mari el mar, de segunda hola, colas del adiós

Maricruz primero. Clávale a Jesús. Tus brazos arteros. Colección de sueños. Empeño de amor para piel desnuda. Oh, junto a la cuna, meciendo la muerte.

Al trapo de versos. Oh, junto a la luz. Maricruz Segunda. Con profunda pena. La vela milana de su vista arpía.

9. Mirar la cerradura para abrir a los ojos como una llave

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