La historia de una hormiga; amiga del pecado. Solo es plena en la colmena llena de esperanza obrera. Era lo que era; una obligación. Bajan el telón, una actuación marciana. Sobre una ventana cerraba la vista. Las pistas pequeñas de las grandes obras. Sobrar por solvencia.
Por latencia vana de latir evanescente, solo siente cielo y el velo detalle, es valle y amor, y dolor de nuevo, de ese viejo horror de hacedor de miedos. Vocal de tormentas de lo atormentado, por sentir tormentos asentir posesos.
Sesos poseídos por sentido sexo. Besos compungidos recogiendo amor. Confabulación de una acción testiga; la imaginación. Pon el don, y el con más que el cómo. Profilactico y rico del bien protegido ante enfermedad. Practicando limpio.
Al sucinto trato del placer gerundio en el latifundio de su amor fundado, dado de los dedos de los cielos dados, jugados al miedo del amor el cómo. Tomo poesivo, si vivo librando de dar o de darse, quedarse y amar o que dar marcharse.
Solo sal y asalto, valga la ignorancia que sirve su vida como una defensa de sentir sinsentido, un ser sin lo siento. Como ola y ola y hola que marea, colas de un lagarto, para lagar la vela. La vista cortina es tela maravillosa, estela de trapo al trazo desnudo. Nudo parecido.
De la piel rebaña que entraña en la tela, su tela velada, vela, ve la, no lo ve, es ciega. La llama que quema al ascua las ganas. Profanas y enfermas sin siervas ufanas. Sol y panda de chiquillos, solipando viejos.
De aquella maraña, la araña que es tela, como vela enjuicia su sucia mirada de mirar de mosca su sucia miriada de millar miradas relajadas hoscas, beber del veneno, lo bueno lo licuo. Oblicuo de rayo, de extraño de trueno. Lo bueno era malo y malo peor que honor de los miedos.
Osado de premios primigenios míos. O sado de miedo que en medio el placer, del dolor gustado, tratado al respeto, su placer garante le aguante en su gozo un pozo zodiaco en un saco tela, resaca la estela. Del placer guardado, quedado al resguardo de guardar al gozo, todo un pozo
Amargo y a cargo del todo, el modo incluido, de incluirlo todo, de dulce recargo que en carga después encorba la espalda, y arquea y atrofia. La vida le encoge como sorprendida, no ha aprendido nada, sabe más de olvidos. Carta sin sobre de la que no sobra nada, diga, dígame, over
The rain que es también de lluvia, de amor coloquial de acabar llorando. Hasta cuando es nunca, que inglés es train ese tren de lluvia, enturbia a llorar. Todo fue mojarse, majarse de ganas.
Recalco y repito la cal en el canto del espanto blanco estanco en los huesos. Calca el rito de secar los restos. Al sacar el alma, su cuerpo fue cuenca de una resonancia nacida de impresa para ser exacta, le falta a la vida libro de instrucciones.
No hay comentarios:
Publicar un comentario