miércoles, 29 de enero de 2025

 

Le han dejado solo, solo no lo creo, porque vea él la razón de otro. Tú no estabas loco, lo poco que sé es que yo tampoco. En un sitio alto de un salto del cielo, como a contra pelo de sus referencias. Residencia mía que fija la carne, cuando parte el alma, al llegar a casa.

Brasa de la lumbre que alumbra y engaña porque no le apaña la luz de la sombra, al temblor nefasto de pasarlo en frío al río del miedo al medio el horror conductor eterno. Termo de la luz, su ataúd sensato, carga de virtud de la propia vida.

Servía la luz la blanca mañana, la maña, la hería que hacía doler, morder los recuerdos sin tragar la carne. Enfadarse en vino de cuentos borrachos, aquellos muchachos sin ser palaciego, sin el ego de oro de una alegoría, como requería recibía en cuartos.

Al cuarto la pluma, forma del colchón, de aquella sensación esplendorosa. De lo que niño esposa por amor que luego de mayor es una copia. Estragos del dolor que sufre de los tragos recogidos, de lo que le ha incluido como daño. Aquel paño menor es el terror interno de un gigante.

Al pleno en la voz que lo atroz recoge al llanto exquisito, al placer, al grito, al trueno feroz del olor del rayo. Del ensayo rito de palabras fritas escritas en masa como casa y pollo. De lo micro marco, de lo parco y chico.

Y el que busca hechizos para construir, intenta decir, decidir la magia, la sala, la estela, la estola y la bruma, la runa y la estrella, la huella, el estigma, la rima que hacía con la fantasía de adorar lo muerto, lo cierto y lo falto a falta de juicio. Preludio y poema.

Perjurio de rima, de estima penumbra la estancia nocturna del turno del miedo. Ritmo del ocaso traspaso y asombro que el mundo es escombro y arrimar arruina. Y lo que limita tal malignitas es lo que le excita, recita a la sombra al olor del cuero. Fuero del infierno.

Casta de la luna, en la noche caspa, ama de su drama la magma nocturna. Cuna sin corona dueña en las mareas, cantan las sirenas las penas del rey. La ley de las leyes. Bueyes y plebeyos. Reinos de cloacas. Rabia sandunguera.

Aunque no lo quiera solo fuera res, de aquel interés que es siempre contrario, usuario o chuleta.

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