Rueca de la luna que la plata ovilla, que trilla en la cuna algún niño llora. Mano al firmamento en un movimiento firma en su dolor resplandor de huella. Y la una en punto, se asuntaron dos, un adiós de plata practicando el cielo. Sendas de agua viva, muerta del camino.
Un trino o un trueno de lleno al oído, al rayo el dolor centella de llano. La carga fluida descarga y absorba, al verso lo borda aborda la lengua . Y al tiempo un ahora una hora misma, cisma del presente sentir en pasado. Riendas de la ofrenda mueren desatadas.
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