viernes, 14 de febrero de 2025

 

En la cristalera junto a su vitral puso la señal en un papelito; necesito vida, compra la que quieras. Se compra una estrella, paga un dineral, y es la sucursal de aquellas miradas. Miras a mi estrella, me debes su brillo. En aquel bolsillo, le cabía el llanto.

Paños de la pena, renta de sus mocos, cursan los sofocos los focos del miedo. Focal y enfocado, la mira el detalle, el talle y la mira de enfocado mal. Un viaje astral a un agujero de gusano. Nano de mentiras. Vacío arrastrado.

Un astrolabio y el beso de un loco, al curso a lo poco, celebrar estrellas. Centellas y charcos y barcos de viento, la furia centaura del aura del mar, restaura el paisaje al ojo lo pinta, todo tan distinto pintor de los cielos. Con un violonchelo al tocar nos llora.

Rastrilla el cariño, barre con su espuma, la bruma y la broma, la siembra del daño. Taca del cariño, corazón de estaca. Saca de la tumba, saco o ataúd.

Atajos de sangre, a tajos de carne partiendo las venas, las penas fluían, llovía la sangre limpiando las calles. Brisa del cuchillo de risa rajada. A la voz rasgada de cortada cuerda. Te acuerdas cariño cuando nos matamos. Muestras del desgarro, guardo para guiso. Compro miso.

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