Vuelves a pensar en los extraños
que juegan a volver a hacerse daño,
y luego relamerse las heridas,
hacer que quieran más y que lo pidan.
Y aquella locura que opera la enfermedad de la razón.
A juego de tomo y luego lo dejo,
perplejo sucede que ruega al engaño,
lo extraño en el verso va sonar muy bello
y le corta el cuello para su placer.
Y se aparecía, y el llanto quería que al canto distinto, a celar su velo todo el cielo en alto, falto por profundo, rotundo en la saña, le ensueña su mundo, que cuenta campañas, de aquellas semanas que pasaron años, luego son extraños para no ser raros, todos son iguales.
#PánicoSiniestro
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