Clemencia pidió, recibió experiencia
y cuando el amor su interior destroza
la poza de sombra que entierra su mal.
En el maizal, palomitas con sangre.
Hay hombre de dios que señor maldito.
Cito la escritura como puro hechizo de voz recitada,
patada de pena, la vena caudal.
Yergue por que yerra, la pena escritura
partitura el alma partir del amor,
en el interior vaciando cosas.
Celos y locura, prematuro anhelo de la posesión.
Visa de sus besos
salvas del abrazo
lazos de la piel
solicitan lengua.
Venga a recorrerte
como sin querer
que fuera placer
es amor tenerte.
Contenido puro
de duro esplendor
oro es el sudor
de amar el conjuro.
Al dicho que suene como antaño
al baño pretencioso del cariño
al riño porque sé que tú me quieres.
Inertes sucedáneos de moral
que tiene el santoral de los diablos.
Cada larga luna
una cuna carga
la muerte del niño
cariño de plata.
Cajas musicales
cargan de armonías
maniacas del plomo
calibran el baile.
Alcurnia y ventana de vista preciosa.
Vívido y viscoso
como lo grimoso
colecciona ruinas
y el libidinoso
osa acometidas
todas las promesas
esas que no firmas
ni tratas en carne
nitritos del gusto
de la tentación
en el corazón
la razón vertiente
todo es afluente
vientre del espacio.
¿Qué arraigo sobrepasa el extranjero?
Primero de quererse conocer
y ver las latitudes de mis ciegos,
la frase que delega el corazón
que traza el ataúd de la razón
estaca manifiesta de la muerte.
Abra calavera cada vez que quiera
implorar la magia, gracia del hechizo
del sabor cobrizo del rito en los labios
que besan delitos de malas fortunas
Tú la magia negra de mi claridad
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