martes, 23 de diciembre de 2025

 

El placer esposo, es poso de canto
que convierte en llanto el llorar corrido,
al volver escuece que aquello que mece,
estremece y duele, va hacerse extensivo,
pretendido al ser, morir al crecer como pretendiente,
ese ser se siente tan incomprendido.
De su doble gozo.
Reposo diamante que engarza en el cuerpo
y lo sirve muerto ante su belleza, la pieza y el aro.
Descarnado el ser que vuelve a nacer
con cada llorado, dorado en los ojos,
movimientos rojos paren lagrimares
y al llorar a mares entender su encanto
y convierte en canto el único pozo.
Embozo en lo tierno, tira del infierno hacia su niñez.

Ofrenda y terror, te rapsodia y crea
que el miedo que llega es deuda de horror.
Arráncame los ojos, no quiero verlo,
corta mis manos, no quiero tocarlo
solo de entregarlo para destruirlo.
Mirlo o arlequín, calcetín cansado.
Ofensa y valor para decirlo todo.
Lodo artificial.

Y el final decoro en su voz portal
que queda grabado a su alma en oro
coro celestial que el mortal no entiende
la vida infinita de matar estrellas
de apagar con ellas todo lo brillante,
por delante el duelo, coros de corrillos
hoy cantan los grillos, locos por amores.
The end Au.
Solo sal rapsodia, vuelve a la memoria
convertida en piedra, solo el mal os odia.
Comedia mortal, neutral en la muerte.
Al final dos tumbas vueltas en la misma.
Melisma de sangre de canción letal.
Imperio y milagros, infartada coma.
Toman el cuchillo, manos de matarte.
Arte o alimento, rezar para comerlo.
Sostener el alma para tanta vida.
Auspicio y reliquia de verdad contada.

No hay comentarios:

Publicar un comentario

  Ruego y existencia, la clarividencia de asumir el fuego para ver que llama, la perla de cama, la escama de nácar por sacar del cuerpo. En ...