sábado, 28 de diciembre de 2024

Déjà vu de jade.

 


En la noche abierta se centró en sus manos para ufanos versos, ver que su sonido no parezca plano, ni llano su llanto cubierto de espanto de tanto llorar, el dolor mojado. Mientras las estrellas susurran secretos, él encuentra consuelo en versos inquietos,

que sanan heridas, y en cada palabra encuentra la vida.

El dicho secreto, capricho garante, la sed estudiante de aprenderlo todo mediante los modos como arma secreta, inquietud poeta saltar al renglón la estación violeta, vela por el viento el tiento a la luz en un ataúd, todos tus momentos.


Los versos resuenan en la noche callada, donde el alma guarda memorias doradas. En el eco eterno de cada latido, la poesía vive un sueño escondido.


Así arrepentido el ultrasonido de tener razón, está su corazón estropeado. Tanto de agonía del dolor callado. Las lágrimas ocultas que nadie ha visto, son ecos perdidos en un alma herida. En la soledad de noches sin fin, busca el consuelo un nuevo comienzo.


Lienzo del tesoro, oro del momento, todo el movimiento que atiende lo eterno. Su vista lo graba que grata al momento, es el sentimiento del verlo al dolor. En cada pincelada del tiempo que pasa, se quedan las huellas de una vida llena.



Los colores vibran con esencia pura, del amor y el duelo, la eterna aventura.


Casta melodía al oír desgasta, gasta tu energía melodía casta. Cata de su esfera esperaba fuera, dentro de un silencio. Destaca en milagros, remedios de estacas.

En el eco queda la esencia pura, de un suspiro leve que calma y cura. Versos de un mañana, sueños entrelazados, melodía eterna en susurros dados.


Un reflejo duro puro por perverso ante el universo no se persevera, fuera un ataúd y lo muerto dentro. En la fría sombra de un alma en penumbra, busca la verdad en su propia tumba. El eco resuena, en sus pensamientos, hallando en silencio paz en sus lamentos.


En las sombras vagas de un destino incierto, se encuentran las lágrimas en un desierto. La vida se mezcla con ecos de antaño, y en cada suspiro, hallamos el daño.


Déjà vu de jade.


Momentos entrelazados, en la memoria quedan, como piedras preciosas que el tiempo no devela. Vela de la joya.


Parda ingravidez en el alto espacio, todo aquel vacío. El cosmos se extiende, infinito y frío, guardando secretos de tiempos perdidos.



No hay comentarios:

Publicar un comentario

  Palco de la fe a la vez locura, que estremece cruda, toda una alabanza de danza furiosa se ve que la acosa la escoja y la viola y la deja ...