Y al ruego que denota una atención,
como la sensación de su vacío, del frío
desafío al corazón, que llena de ficción
majestuosa, que osa en la belleza su placer,
que va a convalecer entre los sueños, así
los nuevos dueños de sus celos, de aquel
otro desvelo de intentar, te viene de temblar,
lo puede sostener a que lo tenga, que quiera
retenerlo en la palabra.
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